San Felices venera la Santa Cruz, una tradición que se remonta al siglo XV

Tras prepararse desde el pasado miércoles, día grande en la localidad, que rememora una de sus grandes tradiciones

06 may 2017 - 07:28
San Felices venera la Santa Cruz, una tradición que se remonta al siglo XV
San Felices venera la Santa Cruz, una tradición que se remonta al siglo XV

Junto a La Alberca, la villa de San Felices de los Gallegos, a salto de caballo entre Las Arribes del Duero y las tierras de Ciudad Rodrigo, guarda como un preciado tesoro sus tradiciones más ancestrales que, como el caso que nos concierne de las Fiestas del Cordero (El Nazareno o la Santa Cruz) -cada cual que elija el nombre que más guste- celebra cada primer fin de semana de mayo florido.

Lo primero a destacar de este rito es la Cofradía de la Santa Vera Cruz, una de las instituciones más antiguas de la villa, que supera los límites temporales del siglo XV para enraizarse en la Edad Media. Los hermanos vestían de saco y ceniza en señal de penitencia. Entre sus primitivas procesiones destacaba la marcha de los disciplinantes, que ceñían sus cuerpos con los duros nudos de la soga de esparto.

La imagen de Jesús tallada en madera ha sido sometida muchas veces a diversos retoques dada su antigüedad. La ermita actual, levantada de planta, casi con seguridad sobre el mismo solar del primitivo templo de la Santa Vera Cruz, puede situarse en la primera mitad del siglo XVII.

Veneración de El Cordero

Ya en nuestros días, se venera la imagen de Jesús Nazareno 'El Cordero', y puede decirse que conserva las tradiciones de varios siglos atrás. Los actos, que merecen ser presenciados, se inician a las cinco de la tarde de la víspera, con el volteo de campanas, no sin antes haberse celebrado el triduo de preparación a la fiesta. Por la noche, la Cofradía se reúne en casa del primer mayordomo, para trasladarse hasta la ermita, para celebrar el triduo, que da paso a una quema de fuegos artificiales.

La jornada siguiente comienza con la misa del alba. Posteriormente se baja la Santa Imagen por la Cofradía de Jesús el Nazareno. Los hermanos y la hermandad llegan al templo en riguroso orden. En sendas hileras, los hombres ceden el paso a las mayordomas que vienen ataviadas con mantones de crespón y de manila y mantillas de rocador. Los cofrades arropan la procesión con todas sus insignias.

Ya por la tarde, la entrega de varas se convierte en otro rito ancestral. Los mayordomos forman un círculo en el que no está permitida la presencia a nadie que no sea hermano y los sacerdotes como testigos. Una rigurosidad que también se observa en los convites. Las jerarquías vuelven a estar presentes a la hora de entrar en casa de los mayordomos y las mujeres en sala aparte. Un convite exclusivo de chocos, obleas, bizcochos, piñonante y vino.

Posteriormente a la entrega de aras, viene la gran procesión de la tarde, un hecho digno de ver por la vistosidad de trajes, estandartes, cruces, rigurosidad, recogimiento castellano y la gran cantidad de  peregrinos de toda la comarca e incluso de Portugal que acuden a San Felices de los Gallegos a presenciar, bien por fe, bien por curiosidad sana, los ritos del Nazareno.

stats